Del 10 al 30 de junio de 2002
Sala Siglo XXI. Museo de Huelva

Organiza: Diputación de Huelva
Colabora: Delegación de Cultura. Junta de Andalucía

 

 

La aldea global que la sociedad actual está constituyendo se presenta llena de contradicciones e incongruencias.

La ruptura de barreras, la liberalización y la tolerancia sólo quedan reflejadas en el plano teórico, ocultando una realidad que difiere mucho del racionamiento utópico de una sociedad libre y unida. Lacras del pasado afloran con especial virulencia en una cultura (la occidental) criada en los valores del consumismo feroz y la sociedad del bienestar.

Este proyecto plantea una reflexión ante determinadas actitudes y comportamientos de la vida social basados en la hipocresía y el rechazo.

En una cultura que tiene como principal baluarte la igualdad del individuo, el respeto y la convivencia, afloran cada vez con más fuerza actitudes xenófobas e intolerantes, muchas veces ocultas, rescatando
fantasmas de un pasado que creíamos muerto y enterrado.


Un pequeño hallazgo, sorprendente e incluso increíble, nos invita a reflexionar sobre nosotros mismos y los que nos rodean, permitiéndonos hacer un buceo introspectivo en busca de nuestro auténtico yo, tomando como punto de partida a una víctima de la intolerancia más absoluta, justificada en valores patrios y religiosos condenado a una libertad coja, mutilada. Quiere ser a la vez un recuerdo y un homenaje a todas las víctimas de la intolerancia, célebres o no, víctimas de ellos mismos. El azar y la casualidad se conforman como punto de partida de este proyecto; un hallazgo sorprendente, increíble, que sirve de construcción del proyecto artístico.

Blas Gabarro Casillas vio su vida marcada por la intolerancia y en rechazo, condenándole a una libertad fingida e incompleta. El hecho de que sus poemas aparezcan ahora, tras tantos años de total anonimato, nos obliga a erigirnos en portavoces de su obra, amplificando su mensaje lo máximo posible. No vamos a entrar ahora en disquisiciones sobre la calidad de su obra, terreno en el que no conviene adentrarse por ahora, sino actuar como amplificadores de un mensaje que está (desgraciadamente)de rabiosa actualidad.

La historia es la siguiente: en una pequeña finca de la Sierra de Aracena, recientemente adquirida por un amigo, hay una pequeña cabaña de pastores. Al comenzar su rehabilitación apareció enterrado un pequeño cajón que contenía libros, cuadernos y varias hojas sueltas con dibujos y escritos. Por lo que podemos afirmar por ahora, y tras un buen estudio del material aparecido, el cajón perteneció a Blas Gabarro Casillas, que se vio obligado a enterrarlo para emprender la huida hacia un exilio del que no pudo regresar.

Poco podemos afirmar de su vida sin entrar en conjeturas. Sí parece cierto que con la toma de la Sierra de Huelva por parte del Bando Nacional en 1936 tuvo que refugiarse en una cabaña de pastores, ya que era objeto de persecución dada su militancia revolucionaria y sus tendencias homosexuales. No podemos confirmar lo que duró su huida, aunque puede que fueran entre 10 y 15 días. Por sus escritos hallados, fue Ian Rowly, amigo suyo de nacionalidad inglesa, y con quien compartía una estrecha relación, el que lo surtía de víveres, internándose en la Sierra con la excusa de realizar acuarelas del paisaje. Fue a su vez quién organizó su huida y lo acogió en el Reino Unido, donde residiría hasta su fallecimiento.

Ian Rowly sigue vivo en la actualidad, y tras complicadas gestiones hemos podido ponernos en contacto con él a través de e-mail, contacto que esperamos poder seguir manteniendo para esclarecer las numerosas lagunas que aún persisten en esta tan sorprendente como verídica historia.